Tokio, Japón. 25 de agosto de 2025.— La industria automotriz global atestigua el auge definitivo de los deportivos japoneses de los años 90 y principios de los 2000 como piezas de colección de alto valor. Entre ellos, el Mazda RX-7 FD3S ocupa un pedestal particular, siendo su última y más refinada iteración, la serie Spirit R, la más codiciada.
De la producción total de la serie Spirit R, que se limitó a 1.044 automóviles para conmemorar el final del modelo, una configuración sobresale por su extrema rareza: el Spirit R Tipo A. Este paquete, que incluía una transmisión manual de 5 velocidades y asientos tipo bucket Recaro, se ofreció en un puñado de colores. Solo 53 unidades salieron de fábrica pintadas en Championship Red, el tono icónico de la marca, elevando su exclusividad a niveles casi míticos.

Sin embargo, un ejemplar en particular ha capturado la atención de coleccionistas y especialistas a nivel internacional. Este vehículo específico no se limita a su condición de serie limitada, sino que cuenta con un historial de desarrollo a cargo de RE Amemiya, uno de los talleres de preparación más prestigiosos y reconocidos mundialmente especializados en el motor rotativo Wankel.
Las modificaciones aplicadas transforman al deportivo en una pieza única. La carrocería original fue reemplazada por un amplio kit de fibra de carbono que ensancha sus líneas, otorgándole una presencia agresiva y aerodinámica. En su interior, se despojó de elementos superfluos para incorporar un riguroso equipamiento de competición, incluyendo una jaula de seguridad y asientos deportivos certificados.

La evolución mecánica es igual de significativa. El motor rotativo de dos rotores (13B-REW) fue sometido a una profunda puesta a punto por los ingenieros de HKS, recibiendo un sistema biturbo que le permite generar una potencia certificada de 507 caballos de fuerza. Este incremento de rendimiento se traduce en unas prestaciones brutales, con un aceleración de 0 a 100 km/h que se completa en aproximadamente 3,5 segundos, una cifra que en su época rivalizaba con superdeportivos europeos de alto pedigrí, como el Porsche Carrera GT.

Analistas del mercado de automóviles clásicos y de colección consideran que la combinación de su número de producción original, su coloración escasa y su acreditada preparación de fábrica por un nombre legendario como RE Amemiya, posicionan a este Mazda RX-7 Spirit R en una categoría de valor excepcional. Expertos consultados indican que es improbable que una unidad con estas características se comercialice nuevamente por un monto inferior a los 130.000 dólares, consolidándolo no solo como un automóvil, sino como un verdadero objeto de culto e inversión.
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