DEARBORN, MICHIGAN, 19 de mayo de 2024. – Ford Motor Company ha confirmado oficialmente el cese definitivo de la producción del GT, uno de los superdeportivos más icónicos de las últimas dos décadas. El adiós se materializa con una edición de coleccionista ultralimitada, el Ford GT Mk IV, del que se fabricarán tan solo 67 unidades, poniendo punto final a ocho años de historia de esta leyenda moderna.
Según informó la compañía, la práctica totalidad de los ejemplares planificados del Mk IV ya cuenta con comprador asignado. En las próximas semanas se gestionarán los pedidos formales para las pocas unidades restantes disponibles, marcando el cierre definitivo de cualquier posibilidad de adquirir un Ford GT nuevo directamente del fabricante.

Este modelo final representa la evolución más radical y potente del lineage del GT. Bajo su capa, el Mk IV alberga un propulsor V6 EcoBoost de 3.5 litros con configuración biturbo, aunque con un desplazamiento aumentado a 3.8 litros. Esta unidad genera una potencia bruta que supera los 820 caballos, una cifra que deja muy atrás los 660 hp que ofrecía la versión de calle estándar, posicionándolo como el Ford GT de producción más potente de la historia.
El desarrollo técnico del vehículo, realizado en colaboración con la ingeniería especializada de Multimatic, se centró en maximizar el rendimiento en pista sin las restricciones de homologación para carretera. El resultado es un chasis monocasco completamente nuevo y más extenso, fabricado íntegramente en fibra de carbono, que ofrece una rigidez estructural superior.

La aerodinámica fue otro pilar fundamental en su diseño. El Mk IV incorpora un complejo sistema de alerones, difusores y canales que generan una carga aerodinámica monumental, capaz de ejercer hasta 1180 kilogramos de downforce a una velocidad de 240 km/h. Este sistema, combinado con una suspensión adaptativa de alto rendimiento, garantiza una estabilidad y agarre excepcionales en circuitos de alto rigor.
Con un precio que ronda los 1.7 millones de dólares por unidad, el Ford GT Mk IV no es solo la despedida de un modelo, sino la culminación de un proyecto que revivió y reinventó un mito de la competición. Su salida de escena marca el fin de una era para los entusiastas del alto rendimiento y consolida su estatus inmediato como una pieza de coleccionismo invaluable.
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